2013-02-25

PÁGINAS DEL LIBRO: De 041 a 050

     En aquellos primeros años en Tiétar, los chavales no disponíamos de muchos lugares en el pueblo donde comprar chucherías. Creo recordar que sólamente podías adquirirlas en el tenderete del tío Camuñas, a donde íbamos prestos, todos los domingos, en cuanto recibíamos nuestra escasa y merecidísima paga.
     ¡Un cucurucho de chochos, tío Camuñas! Exclamábamos. 
     Los que no sepan que eran los "chochos", que sigan leyendo. Lo descubrirán.
 



 







No hay comentarios:

Publicar un comentario